Las humedades en las fachadas (1). Conceptos básicos

Es casi inevitable que la fachada de nuestro edificio esté en contacto con la humedad. Pero, si los materiales son de mala calidad, están mal colocados o no los hemos cuidado, esa humedad fruto del ambiente o de las lluvias puede entrar al interior y crearnos un problema muy serio. Y, muchas veces, ese problema no se ve. Por tanto, hay que estar pendiente de la piel que envuelve a nuestra casa para evitar filtraciones, condensaciones o grietas.

La mayoría de materiales son porosos; es decir, absorben el agua y dejan que pase a través suyo. Además, el agua tiende a ir del lugar más caliente al más frío, por lo que un mal aislamiento no hará más que acelerar el proceso.

Si, a todo esto, le añadimos que el agua se expande al helarse, tenemos otro factor de riesgo. Si no tiene espacio para crecer, empujará el material que la envuelva y puede agrietarlo, lo que agranda la puerta de entrada a más agua.

Qué clases de humedades encontramos en las fachadas (y dónde están)

  • Humedades en terrados y cubiertas. La azotea es el lugar más expuesto al sol, al frío y a la lluvia, por lo que se estropeará más y lo hará antes. Además, los movimientos de dilatación y contracción son más fuertes, lo que acelera cualquier patología
  • Planta baja del edificio, en contacto con el suelo. El agua también se mueve por capilaridad. Es lo mismo que sucede con una esponja puesta sobre un charco: el agua asciende por sus poros hasta una determinada altura, y a los materiales de construcción les pasa lo mismo, aunque más despacio
  • Cerca de tubos de suministro de agua o canales de desagüe. Cualquier pequeña fuga es convierte en una fuente de la que mana agua que se filtrará a nuestra fachada
  • Ciertos materiales, como las molduras de escayola, son «esponjas» que absorben el agua con más facilidad
  • Las juntas verticales entre ladrillos, piedra o cualquier otro material son una puerta de entrada perfecta si no están bien hechas o cuidadas
  • Los balcones, al ser horizontales, son un recipiente perfecto. Si no desaguan hacia el exterior o tienen algún defecto, acumularán agua que pasará a la fachada, y de ahí al interior

Qué hacer ante una humedad

  • Lo primero es identificar la causa que la provoca. Dónde está la humedad, qué conducciones hay cerca, si hay fisuras… Cuantos más datos tengamos, más fácil será identificar el origen, y más fácil hallar una solución eficaz y duradera
  • Si es posible, esperar a que la pared se seque antes de intervenir. Excepto que la situación lo requiera, este paso ayuda a que la reparación sea más eficaz
  • Algunas humedades requerirán de intervenciones más complejas. En este caso, es imprescindible que el trabajo lo hagan profesionales cualificados, con amplia experiencia en la materia y que primen la seguridad sobre el coste

En próximos posts, os explicaremos con detalle cada tipo de humedad y qué soluciones son las más adecuadas.

Si tienes cualquier duda, o si necesitas los servicios de un técnico para este supuesto, contáctame o consulta esta página para saber más detalles de lo que puedo hacer por ti.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *